EL DATO: EL BANQUILLO MÁS ESTABLE

GUADALAJARA, Jalisco (8/Septiembre/2025).- En los últimos años, un Director Técnico al frente al frente de un equipo en el futbol mexicano dura, en promedio, un torneo y medio. Y para muestra un botón: De los 33 equipos que conforman la Liga MX y la Expansión MX, 20 cambiaron de entrenador entre el verano y lo que llevamos de Apertura 2025.
En medio de esta vorágine, donde la búsqueda de un resultado inmediato suele devorar proyectos, el equipo de la Universidad de Guadalajara ha decidido ir contracorriente.
El domingo 7 de septiembre, Luis Alfonso Sosa Cisneros cumplió cuatro al frente del banquillo melenudos solo en su segunda etapa, cuatro ininterrumpidos, una permanencia seis veces mayor al promedio nacional, y que lo convierte en el técnico con mayor continuidad al frente de un equipo en las dos principales categorías del futbol mexicano.
Y los resultados respaldan la decisión tomada por la directiva en 2021. Bajo su mando, los Leones Negros no han faltado a una sola Liguilla en los últimos ocho torneos, alcanzaron dos finales y conquistaron el título del pasado Clausura 2025, además de una efectividad del 56 por ciento, por lo que se han mantenido como una escuadra protagonista de la categoría.
En contraste, apenas un par de entrenadores pueden presumir cierta estabilidad. André Jardine (América) y Arturo Ortega (Tapatío) acumulan cinco torneos al frente de sus equipos, mientras que Arturo Alvarado en Oaxaca representa un caso de continuidad interna, tras cinco torneos como auxiliar, tomó las riendas de los Alebrijes desde el torneo pasado. Fuera de ellos, la constante es la rotación y la impaciencia.
El caso del ‘Profe’ Sosa, además tiene un componente especial: la identidad. “Poncho” es hombre de casa, formado académica y futbolísticamente en la UdeG, en su primera etapa como DT consiguió el ascenso a Primera División y ahora cuatro años después le ha dado estabilidad, protagonismo y otro campeonato a la institución.
Por ello en un futbol que suele vivir al filo de la urgencia, la paciencia de la Universidad de Guadalajara se convirtió en fórmula de éxito. Lejos de ser una rareza, los cuatro años de Sosa en el banquillo Melenudo son ya una referencia de lo que la continuidad puede generar en el futbol mexicano: proyectos sólidos y resultados tangibles.
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